Camino de Santiago. Compañeros de Alma.

¿Alguna vez has tenido la sensación de ver a alguien por primera vez y sentir que lo conoces de toda la vida?  ¿Ponerte a hablar y sentir que las palabras fluyen con naturalidad? Sentir el reconocimiento de alguien es uno de esos regalos por los cuales merece la pena caminar.

Los compañeros del camino pasan a formar parte de la familia que te ayuda a avanzar. No importa de qué país sea. En qué idioma hablen. Juntos avanzamos en un mismo propósito. Unidos por el esfuerzo y la superación personal.

Compartimos experiencias, vivencias, incluso penas y alegrías. Son muchos los kilómetros realizados que se hacen mucho más amenos cuando tienes a alguien a tu lado. Sin embargo también son muchos los momentos de soledad. De caminar con la única compañía de tus pensamientos, de añorar a los que no están, de preguntarte porque no estoy con ellos y sigo avanzando a pesar del dolor y el malestar. Hay un gran aprendizaje en todo ello y es…

Conquistar tu soledad.

Tú eres tu mejor amigo y en ocasiones tú peor enemigo. Son los pensamientos los que programan tu caminar. Un cuerpo que escucha y obedece a todo cuanto la mente le envía. Un corazón que late con inquietud o serenidad.

Es muy importante educar esos pensamientos. Las afirmaciones positivas te ayudan a sentir que sí puedes, que lo vas a lograr. Y en muchas ocasiones aparece un ángel peregrino que te desea  “Buen Camino” y te ayuda a avanzar. O cuando te dicen “ánimos, ya queda menos” y brota una sonrisa a pesar del cansancio, prosigues sin parar.

Conseguir llegar a la meta, a tu propósito es la energía que te ayuda a continuar. Sin embargo es en el camino donde creces, aprendes a escucharte y refuerzas tu voluntad.

Qué bonito es ser conscientes de que la vida forma parte de este peregrinar.

Peregrinos del camino. Compañeros de alma que te ayudan a sentir,  todo cuanto el corazón algún día se permitió soñar.

Son diferentes las motivaciones por las que caminas sin cesar.

En muchas ocasiones son fruto de un cambio en tu vida, de un trabajo que dejas atrás.

De la pérdida de seres queridos que sientes que juntos avanzáis sin parar.

Cuantos recuerdos y sentimientos por todas aquellas personas que ya no están.

Y son en los momentos más duros, cuando ya no puedes más, cuando aparecen y te animan a avanzar.

Ellos también forman parte de esos compañeros de alma que te ayudan a caminar.

Ellos están y desde ese lugar, orgullosos se sienten del esfuerzo y de lo que quieres lograr.

Nadie muere si permanece en tu corazón. Y a tu lado está siempre dándote su amor.

Llegas a tu destino. Santiago te recibe y en la catedral te bendice por todo el esfuerzo realizado. Y es en ese momento cuando te arrodillas y pides por todos los que quieres. Y por todos aquellos que partieron y en tu corazón están. Pides para que te ayuden a dar lo mejor de ti, tu máximo potencial. Es ahí donde está la felicidad. Ofrecer al mundo todo cuanto en tu interior está. Un mundo que agradece y comparte tu felicidad.

Ese es el propósito de nuestra vida. Dar al mundo lo mejor de nosotros para que todo, empiece a cambiar.

Con el método Ataraxia, vamos al origen de todo cuanto te aleja de tu mayor potencial. Y es ahí donde poder transformar, aprender y marcar los pasos a dar.

Con ayuda todo es más fácil.

Mereces mostrar tu poder, aquel que te haga vibrar.

Compañeros de Alma, es el momento de avanzar.

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